Ocean. Guillermo Quiros
Met. Hugo Marenco
EL FENÓMENO
El Niño ha
llegado a ser una palabra común en muchas partes del Globo y se ha vuelto
popular. Más o menos cada tres a siete
años ocurre una anomalía térmica positiva pronunciada en la superficie de las
aguas del océano Pacífico Tropical la cual ha llegado a ser conocido como El
Niño. El componente atmosférico asociado es la Oscilación del Sur. Ambos en
conjunto se denominan ENOS y representan un fenómeno de interacción océano-atmósfera
de consecuencias globales.
El Pacífico
Tropical es una región donde los vientos son altamente responsables de la
distribución de la temperatura superficial del mar tropical la cual, debido al
orden en que se presentan, está involucrada en la distribución de la
precipitación y la circulación atmosférica de los trópicos. Debido a que las
grandes extensiones de superficie caliente marina favorecen la convección y que
las zonas de las altas semipermanentes son regiones de aire descendente, se observan presiones bajas a nivel del mar en las zonas
de aguas cálidas y presiones altas en las regiones más frías de los trópicos y
sub-trópicos, Los vientos húmedos, o sea los cercanos a la superficie, van
hacia presiones bajas en circulación ciclónica, el aire converge, pudiendo
generar patrones organizados de precipitación. La lluvia proviene de sistemas
convectivos, que a veces devienen en tormentas y eventualmente como tormentas
tropicales y huracanes.
Durante El Niño
el incremento resultante en la temperatura de la superficie del mar calienta y
humedece la capa de aire en los niveles bajos de la atmósfera con lo cual se
produce la convección. Las zonas de convergencia así producidas y lluvias
asociadas se mueven inmersas en la circulación general a otras áreas dando como
resultado variaciones en la circulación de mesoescala (50-100km). Los cambios
en el movimiento de las lluvias organizadas en los trópicos y el calor latente
liberado, altera las condiciones meteorológicas locales.
La
mayoría de las variaciones interanuales en los trópicos y una parte substancial
de la variabilidad en los extratrópicos del Hemisferio Norte y Sur está
relacionada con el fenómeno de El niño y la Oscilación del Sur (ENOS). De esta
manera para las condiciones de un periodo El Niño, la presión en la baja
atmósfera -y subsidencia asociada-, más alta de lo normal sobre Australia,
Indonesia, Suroeste de Asia y las Filipinas; son una señal de condiciones secas
y eventualmente hasta sequías. Las condiciones secas prevalecen también en Hawaii, partes de América y se extienden a la parte
noreste de Brasil y Colombia.
Por otra parte, las lluvias excesivas prevalecen sobre el Pacífico Oriental,
Central en la costa oeste de Sur
América.
LOS PRONOSTICOS
Las
predicciones climáticas de temperaturas y de lluvias pueden tener beneficios
para la sociedad. Sin
embargo debido a que la capacidad de predicción es limitada, es un gran reto emitir
los pronósticos de la mejor forma posible para diferentes sectores en la sociedad. Las
principales características de ENOS han sido incorporadas en los modelos que
predicen anomalías en las temperaturas de la superficie del agua. Si los
eventos El Niño pudieran ser pronosticados con algunos meses de anterioridad,
las sociedades podrían prepararse para prevenir o mitigar los impactos (al
menos en teoría). En la práctica, por supuesto, los grupos sociales responden
en diferentes formas al tratar de mitigar los peligros de la naturaleza. Algunos
sectores sociales son cautos frente al riesgo y tienden a prepararse temprano;
otras se corren el riesgo y puede que no tomen ninguna medida preventiva. Las
respuestas dependen de muchos factores, incluyendo la credibilidad de las
agencias y la capacidad del gobierno de comprometerse.
IMPACTOS
Mientras que el Océano Pacifico
Ecuatorial constituye el campo de acción de los eventos de El Niño, los
impactos asociados en la atmósfera afectan globalmente el planeta,
especialmente en los trópicos. Como resultado escuchamos acerca de posibles conexiones
entre El Niño y las inundaciones en el sur central de los Estados Unidos; un
invierno templado en la parte nordeste de Norte América; una reducción de la
cantidad de huracanes; sequías en el nordeste de Brasil, en Australia y en el
noreste y sur de África; la falla del Monzón de la India; un fresco verano en
Japón. Estas anomalías del clima se denominan teleconexiones y constituyen enlaces
a lo largo de grandes distancias. Algunos de estos pueden estar basados en
procesos geofísicos que los científicos han observado y verificado. Otros en
correlaciones estadísticas las cuales sugieren que cuando El Niño ocurre, hay
una gran probabilidad de sequía en Mozambique, por ejemplo. Todavía otros se
basan en "buenos deseos" o la creencia de que estos enlaces pueden
existir. Dependiendo de su grado de credibilidad, las teleconexiones se pueden
usar como guía para el desarrollo económico y planeamiento ante desastres.
Fig.1. Descripción del fenómeno El Niño.
Corresponde a
un corte tipo pastel para el Océano Pacífico Tropical. Muestra como se
comportan algunas variables ambientales críticas bajo condiciones normales. La
parte inferior muestra las condiciones donde el fenómeno está vigente. Las
nubes indican los lugares donde hay convección atmosférica. Los continentes se
colorean de café: América a la derecha y Asia a la izquierda. La capa azulada
es la termoclina, cuya poca profundidad facilita la vida en los océanos. Los
colores sobre la superficie del océano, indican las temperaturas
prevalecientes: el rojo es cálido y el azul frío. Fuente: NOAA.
El siguiente Cuadro es un recuento de
los fenómenos acaecidos en el último medio siglo, para los cuales hay una
documentación relevante. Su presencia en ciertos años ha permitido establecer
correlaciones útiles entre este fenómeno y la ocurrencia de enfermedades,
sequías, pestes, baja producción, pérdidas millonarias en la agricultura, entre
otras.
Inicio
|
Fin
|
Inicio
|
Fin
|
||||
marzo
53
|
noviembre
53
|
abril
82
|
julio
83
|
||||
abril
57
|
junio
58
|
agosto
86
|
febrero
88
|
||||
junio
63
|
febrero
64
|
marzo
91
|
julio
92
|
||||
mayo
65
|
junio
66
|
febrero
93
|
septiembre
93
|
||||
abril
72
|
marzo
73
|
junio
94
|
marzo
95
|
||||
agosto
76
|
marzo
77
|
abril
97
|
abril
98
|
||||
Julio
77
|
enero
78
|
abril
2002
|
junio
2003
|
||||
Junio
2006
|
Septiembre
07
|
||||||
EL NIÑO Y LOS HURACANES
Los episodios calientes de ENSO se caracterizan por un incremento en el número de tormentas tropicales y huracanes en la zona este del Pacífico y un decrecimiento en la zona del Golfo de México –Mar Caribe.
Un cuadro que muestra la localización de las tormentas tropicales (tropical storm locations) es asequible en la Universidad de Washington (the University of Washington). Productos sobre el tiempo en los trópicos son asequibles en la red de la Universidad de Michigan (University of Michigan) y de Hawaii (University of Hawaii). Mas información al respecto en: Tropical Storm and Hurricane Watch Information, página web de: Federal Emergency Management Agency (FEMA).
Océano Atlántico
Se cree que las condiciones de El Niño reducen el desarrollo de tormentas tropicales y huracanes en el Atlántico y que La Niña (condiciones frías del pacifico ecuatorial) favorecen la formación de huracanes. El experto mundial en esta área de estudio es el profesor Bill Gray de la universidad estatal de Colorado -ver su pagina Web y también Frequently asked Questions about Hurricanes, Typhoons and Tropical Cyclones. El proyecto de meteorología tropical (Tropical Meteorology Project) que la Universidad posee en: Forecasts (Hurricanes, ENSO, African Sahel Rainfall, etc.) es otro buen sitio para consultas.
Océano Pacifico
El Niño tiende a aumentar el número de tormentas tropicales en el océano Pacifico, para detalles consultar location and numbers of tropical cyclones in the Eastern Pacific for El Niño and non-El Niño years del Pacific ENSO Applications Center de Hawaii.
CONSECUENCIAS REGIONALES
En general los
cambios en las condiciones oceánicas pueden tener consecuencias desastrosas en
los peces y aves marinas y por ello, sobre las industrias pesqueras y las
exportaciones. Otras criaturas marinas podrían beneficiarse, ocurriendo así
cosechas inesperadas de camarones en algunos lugares.
Tanto el fenómeno ENOS (El Niño
Oscilación del Sur, fase cálida) como La Niña (fase fría), afectan la región del Pacífico
Centroamericano de diversas formas. Para
los estuarios centroamericanos en la costa pacífica, las consecuencias más
notables de El Niño son:
- Aumento de la temperatura del agua marina en el sistema estuarino, del orden de 2 a 3°C por encima de lo normal. Esto se produce desde junio-julio del primer año, hasta marzo-abril del segundo año.
- La invasión de aguas cálidas ocasiona que algunos peces reduzcan su reproducción, el camarón reduce sus poblaciones, las otras especies demersales con mayor capacidad de movilidad emigran del sistema estuarino.
- Algunas especies de mangle reducen su floración.
- Las especies de moluscos que fijan su hábitat a los fondos lodosos en los humedales reducen sus poblaciones.
- La temperatura media del aire en los ecosistemas costeros aumenta un par de grados centígrados. Ello incrementa la evaporación en las aguas superficiales y acentúa el fenómeno de hundimiento de aguas en la época seca.
- La precipitaciones disminuyen en un 10% al final del año previo al Fenómeno y durante todo el primer año, reduciendo la producción agrícola, disminuyendo el aporte de agua por escorrentía sobre las riberas del Golfo – aumentando la salinidad en las aguas-, reduciendo el aporte de contaminantes al Golfo; especialmente agroquímicos y desechos sólidos.
- Para el fenómeno La Niña las precipitaciones aumentan hasta en un 20% anual, lo cual tiene consecuencias contrarias a las referidas. Por ejemplo, mejora la calidad del agua en los ambientes estuarinos y la reproducción de ciertas especies. No obstante, la mayor precipitación trae consigo mayor arrastre de agroquímicos.
En aguas azules los peces pelágicos emigran a regiones
de menor temperatura lejanas del Pacífico Oriental Tropical y con ello se reduce
su captura. Las surgencias costeras originadas por el viento alisio ya no
producen tanta riqueza marina por la temperatura de las aguas disponibles.
